¿Por qué se produce la sensibilidad dental?

Actualizado: 13 mar

Una de las afecciones más frecuentes entre los pacientes de la clínica dental es la sensibilidad, afecta a un 25 - 30% de la población, especialmente a mujeres de entre 30 y 40 años. A menudo se describe como una molestia al comer determinados alimentos fríos o calientes o dulces, como la fruta y el chocolate.


La sensibilidad aparece cuando se expone la dentina, que es el tejido del diente que se encuentra debajo del esmalte y que es más sensible a las agresiones externas. La dentina cubre la pulpa del diente, donde se alojan los tejidos vasculares y nerviosos. Cuando no hay esmalte el diente está más desprotegido y el diente es más sensible a los cambios de temperatura.

También aparece más sensibilidad cuando se retraen los tejidos que rodean al diente, hueso y encía, y queda expuesta la raíz, donde tampoco tenemos esmalte y que también es más sensible.



Entonces ¿qué puede provocar la recesión de los tejidos o el desgaste del esmalte dental y la exposición de la dentina?

  • La enfermedad periodontal provoca la recesión de los tejidos que rodean al diente.

  • El apiñamiento dental y las maloclusiones también provocan recesiones y desgastes.

  • Un cepillado deficiente que de lugar al acúmulo de placa y sarro o un cepillado muy agresivo también pueden ser perjudiciales.

  • La ingesta de comidas o bebidas muy ácidas, como el vino, el té, los refrescos o los cítricos.

  • El bruxismo.

  • Algunas enfermedades del aparato digestivo o trastornos de la alimentación en los que la llegada de ácidos gástricos a la cavidad oral es habitual.

Para solucionar las molestias causadas por la sensibilidad dental podemos abordar el problema con diferentes tratamientos ambulatorios como pastas o geles específicos para este problema y tratamientos en clínica que dependen de la causa y del grado de afectación del diente; a continuación exponemos los distintos tipos de tratamientos:

  • Realizar una pauta con los productos desensibilizantes de farmacia anteriormente mencionados, pastas, enjuagues y geles.

  • Aplicar barnices con altas concentraciones de flúor de uso exclusivo en clínica.

  • Tapar estos desgastes con resinas, como los empastes, para que no sigan evolucionando y disminuya la sensibilidad.

  • Alinear los dientes en aquellos casos en los que, por su posición, puedan acarrearnos recesiones y maloclusiones que desgasten las piezas dentales.

  • Confeccionar una férula de descarga a medida para aquellos pacientes que padezcan bruxismo.

  • Injertos de encía para cubrir las zonas donde se ha producido una recesión.

  • Tratamiento con láser, que se basa en el sellado de los túbulos dentinarios mediante el haz de luz del láser.

Los tratamientos para la sensibilidad dental se componen, en definitiva, de un cambio de hábitos, la incorporación de productos para la higiene dental específicos y la supervisión y realización de tratamientos en la clínica dental, todo ello encaminado a resolver, o al menos mitigar, el problema y mejorar nuestra calidad de vida.



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